Para una persona con demencia es muy importante un calzado apropiado. Generalmente, son personas mayores que pueden presentar problemas en los pies como uñas deformadas o encarnadas, deformidades de los dedos, juanetes, pies planos, pies cavos, ampollas, espolones… y pueden tener menor fuerza muscular, menor movilidad y mayor rigidez articular, lo que provoca disminución del rango de movimiento del pie y del tobillo.
También pueden tener dificultades en la percepción visual y táctil, o para informar adecuadamente de las sensaciones de malestar, dolor o incomodidad que tienen. Estos problemas se pueden incrementar cuando la persona lleva un zapato estrecho, pesado, rígido o demasiado débil y que no le brinda estabilidad al tobillo.









