Un estudio publicado en la revista Neurology, publicación de la American Academy of Neurology, confirma que el ejercicio es muy beneficioso para las personas diagnosticadas con Parkinson – no solo en el aspecto físico, sino también en el psicológico -, y mejora su calidad de vida.
El objetivo de la investigación era determinar si las caídas en pacientes con Parkinson se podían prevenir con ejercicios pautados y realizados bajo la supervisión de un especialista.








