
Los meses de mayo y junio suelen estar acompañados de fiestas y celebraciones familiares como bodas y comuniones. Este tipo de reuniones pueden plantear dudas cuando en la familia hay un enfermo de Alzheimer. ¿Es mejor que asista? ¿Estará bien? ¿No se complicará la cosa? Son preguntas que todo cuidador de un enfermo de Alzheimer se ha hecho, en un momento u otro. Por ello, compartimos el texto elaborado por Ana Romaz y publicado en Hechos de hoy:
“Partimos de la base de lo importante que es para el enfermo sentirse partícipe e integrado en el grupo familiar, recibir el afecto de los suyos y su compañía. Aunque estén enfermos, siguen con nosotros y necesitados de calor y consuelo. Y una ocasión festiva es un buen momento para reunirnos en torno a quien más nos necesita. Con algunos matices, dependiendo de que el paciente viva en casa o esté en una residencia, hay algunas consideraciones a tener en cuenta, que pueden ayudarnos en una situación de este tipo.




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