EL PARKINSON Y LA BUENA ALIMENTACIÓN

8 ALIMENTOS PARA PROTEGER TU CEREBRO. ALZHEIMER

Muchas veces no nos percatamos del impacto que tienen los alimentos que comemos en nuestra salud. La persona con Párkinson precisa de una atención integral para mejorar su calidad de vida y, dentro de esta atención integral, la alimentación y la nutrición cumplen un papel cardinal.

Una persona afectada en principio no tiene unas necesidades nutricionales diferentes a las personas que no padecen la enfermedad; sin embargo, algunos síntomas de la enfermedad están estrechamente relacionados con la alimentación por lo que se han de tener en cuenta en los hábitos diarios.

Una dieta equilibrada puede ayudar a mantener un estado nutricional correcto, sin embargo cada Párkinson es diferente, y no todas las personas afectadas desarrollan los mismos síntomas.

El estreñimiento o la disfagia (dificultad para tragar los alimentos y bebidas) son síntomas muy característicos de la enfermedad y pueden mitigarse con alimentos específicos. Por otro lado, la pérdida del olfato, uno de los síntomas comunes en las primeras etapas, puede influir directamente en el sabor de los alimentos que ingerimos.

Por otra parte, la depresión es un síntoma no motor a considerar, ya que los cambios en el estado de ánimo pueden llevar a limitar el consumo de alimentos e influir en el peso de la persona. El propio proceso de envejecimiento también afecta al cuerpo haciendo que disminuya la masa muscular.

Por último, los tratamientos farmacológicos también pueden influir en la alimentación y generar molestias gástricas o náuseas, por lo que es muy necesario tenerlos en cuenta a la hora de establecer una dieta. Algunos fármacos como la levodopa son incompatibles con la ingesta de alimentos ricos en proteínas, por ello es preferible consumirlos por la noche.

¿Qué hacer para mejorar nuestra alimentación?

Hay ciertos hábitos que pueden favorecer nuestro estado de salud como respetar los horarios de las comidas y la toma de medicación, evitar distracciones a la hora de comer y hacerlo de una forma tranquila y con una postura correcta, hacer seguimientos periódicos del peso, tomar al menos un litro y medio de agua al día, disminuir la ingesta de grasas saturadas (fritos, pasteles, bollería, etc.) y evitar un consumo alto de bebidas alcohólicas.

Consejos de alimentación para enfermos de Parkinson

EL PARKINSON Y LA BUENA ALIMENTACIÓN

Los especialistas nos repiten constantemente que tener una alimentación sana, variada y equilibrada es fundamental para conservar la salud de nuestro cuerpo. Las personas que sufren la enfermedad de Parkinson tienen un motivo adicional para seguir ese consejo a rajatabla. Es importante que exista un control riguroso sobre lo que comen y lo que beben y también sobre cuándo y cómo lo hacen.

Variaciones de peso, náuseas, estreñimiento, problemas de apetito y dificultades a la hora de tragar son algunos contratiempos a los que se enfrentan con frecuencia, tanto por síntomas de la enfermedad como por los efectos de la medicación.

Una buena idea para los enfermos de Parkinson es ingerir alimentos hasta seis veces al día, siempre en cantidades pequeñas y recordando respetar unos horarios regulares. Las grasas saturadas y los azúcares simples, presentes por ejemplo en productos de pastelería, deben evitarse en la medida de lo posible. Por el contrario, es beneficioso incrementar el consumo de fibra, que encontramos en las legumbres y las verduras; y de grasas insaturadas y poliinsaturadas, siendo el pescado azul una excelente opción para ello.

No hay que olvidar beber líquido en abundancia: 2 litros de agua diarios y zumos naturales o tés. Incluso si el paciente afirma no tener sed, es necesario insistir en esta cuestión. Los problemas para tragar líquidos pueden combatirse con espesantes, a la venta en cualquier farmacia.

Además, los temblores de las manos pueden llegar a ser un inconveniente, dado que los pacientes encuentran complicaciones para sostener y utilizar los cubiertos y por tanto para comer de forma autónoma. Lo contrarrestamos con una pequeña dosis de creatividad: troceando las comidas antes de servirlas, retirando las espinas del pescado, preparando con frecuencia aquellas que puedan consumirse con las manos… También es preciso buscar un ambiente tranquilo para las comidas, que invite a la calma y la paciencia en el masticado y el tragado.

Fuente y textos completos:

 

 

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