TRATAMIENTO FISIOTERAPÉUTICO EN LA FASE FINAL DE LA ENFERMEDAD

FISIOTERAPIA Y ALZHEIMER

Durante la etapa final, el propósito de la fisioterapia es prevenir las complicaciones que surgen con la inmovilización. A nivel músculo-esquelético, el tratamiento fisioterápico tiene como objetivo prevenir la pérdida de la fuerza y el tono muscular, la degeneración articular y las deformidades de las extremidades producidas por las propias contracturas en posturas no fisiológicas.

En cuanto al sistema circulatorio, la inactividad aumenta la coagulación de la sangre. Este hecho, junto con la estasis circulatoria venosa por alteración del retorno, hace que el paciente encamado tenga un riesgo aumentado de padecer una trombosis. Dos acciones básicas para la prevención de trombosis son la movilización de las extremidades y evitar posiciones prolongadas que produzcan un estancamiento circulatorio.

Por tanto, la actuación fisioterápica en esta fase consistirá en:

1.- Cinesiterapia. Será predominantemente pasiva y suave, aunque si el enfermo puede colaborar se procurará realizar de manera activa asistida. Se trata de mantener el recorrido articular, así como de favorecer la función circulatoria para mantener el trofismo de los tejidos muscular y articulares. Si hay dolor, dejaremos de movilizar.

Además, el encamamiento prolongado provoca una mayor pérdida de masa ósea, y con ello la aparición de procesos osteoporóticos (fragilidad ósea, fracturas, etc.) y sarcopénicos (pérdida de masa y fuerza muscular)

2.- Expulsión de secreciones. El sistema respiratorio se ve afectado por una disminución de la capacidad de expansión torácica. Debido a ello se produce una acumulación de secreciones, responsable de la aparición de neumonías.

La expulsión de las secreciones se consigue a través de:

  • Espiración asistida, por medio de presiones manuales suaves en abdomen y tórax inferior durante la espiración.
  • Provocación de la tos.
  • Cambios y drenajes posturales.

En esta fase de la enfermedad puede haber trastornos digestivos y en la ingestión de alimentos. Para tratar los trastornos de la deglución, debe vigilarse la postura, la textura de los alimentos, el uso de espesantes, el tratamiento orofacial, etc.

Por otro lado, a nivel intestinal la inmovilidad puede producir estreñimiento debido a la disminución del peristaltismo. Ello puede agravarse cuando se disminuye la ingestión de líquidos y cuando la dieta es pobre en fibra.

El sistema urinario también puede verse afectado por la retención de orina. Otro aspecto que debe tenerse en cuenta es la aparición de úlceras que se presentan en zonas del cuerpo vulnerables, debido a la presión constante a la que están sometidas:

3.- Cuidados posturales del paciente encamado. La prevención de estas úlceras se consigue con cambios posturales y una buena hidratación de la piel, además de la movilización articular. Colaboraremos con los profesionales de enfermería, para orientar a auxiliares, familiares y/o cuidadores sobre las pautas de cambios posturales en la cama, cada hora y media o dos horas, alternando los decúbitos supino y laterales (incluso prono, si lo tolera), y colocando al paciente en sedestación al menos durante una hora diaria. 

4.- Masaje tonificante. Para mantener la turgencia de los tejidos cutáneos, especialmente en las zonas de la piel con prominencias óseas o sometidas a apoyo continuo en la cama, recomendamos emplear cremas hidratantes o aceites con esencias (romero, eucalipto…).

Ejercicio que no se percibe como ejercicio

Cualquier actividad física que aumenta la frecuencia cardiaca. Sugerencias para actividades que no se perciben como ejercicio estructurado:

  • Baile: Los clubes y asociaciones de personas de la tercera edad a menudo incluyen bailes sociales en su agenda. Si la persona afectada no sabe bailar, puede aprender bailes sencillos y disfrutar con ello siempre que su pareja pueda tomar la iniciativa.
  • Jardinería: rastrillar el jardín o cortar el césped son buenas formas de ejercicio, aunque el paciente necesite de la ayuda de alguien para poder hacerlo.
  • Tareas de la casa (como pasar la aspiradora y doblar la ropa). La mayoría de las personas con enfermedad de Alzheimer pueden seguir llevando a cabo ciertos tipos de labores domésticas, aunque en algunos casos tengan que ser supervisados.

Autores: Pedro Pablo Rosado Calatayud, Vicent Benavent Caballer. Departamento de Fisioterapia. Universidad CEU Cardenal Herrera. Valencia

Fuente y texto completo: El Farmacéutico

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